"El pueblo de Moquegua fue el único héroe de la gesta"
Un día como hoy, hace 17 años, el pacífico pueblo de Moquegua se convirtió en protagonista de una de las gestas sociales más memorables del sur del país. La lucha por una distribución justa del canon minero demostró el temple, la unidad y la dignidad de toda una región. Fue el pueblo —y nadie más— el verdadero héroe del Moqueguazo.
El inicio de la protesta
Todo comenzó con un paro de 48 horas el 4 y 5 de junio de 2008. La razón: Moquegua, a pesar de extraer más cobre, iba a recibir menos canon minero que Tacna —solo 244 millones frente a los 711 millones destinados a su región vecina. Ambas regiones comparten el complejo minero administrado por Southern Perú, con las unidades de Toquepala y Cuajone.
El problema era el reglamento de regalías del 2006, que calculaba el canon según la tierra removida y no por el cobre producido, perjudicando claramente a Moquegua.
Ante la falta de respuesta del gobierno y una fallida negociación con el Premier Jorge del Castillo, el 10 de junio se inicia un paro indefinido.
El pueblo se organiza
Hombres y mujeres de todos los distritos de la región dejaron sus hogares y tierras de cultivo para sumarse a la lucha. El puente Montalvo se convirtió en el corazón de la resistencia, con piquetes las 24 horas del día y un riel soldado como símbolo de firmeza. Desde allí se tejió una red de solidaridad con ollas comunes que alimentaban a los huelguistas, muchos de los cuales dormían al aire libre soportando el frío.
Algunos alcaldes optaron por hacer huelga de hambre en Lima y otros se crucificaron en el puente. Mientras tanto, más de 25 mil personas se mantenían firmes, exigiendo una solución justa.
La resistencia en Torata
En Torata, se formaron dos piquetes clave: uno en la carretera Moquegua–Omate, bloqueando el tránsito de más de 400 camiones bolivianos y buses interprovinciales, y otro en el Cruce del Toro, con el objetivo de impedir el acceso a la mina Cuajone. Incluso 3 mil ciudadanos marcharon hacia la mina para presentar un memorial exigiendo respuesta inmediata.
El Día "D": 16 de junio de 2008
Después de celebrar el Día del Padre, el lunes 16 de junio amaneció con tensión. A las 7:45 a.m. se desató la represión. Bombas lacrimógenas lanzadas desde helicópteros cayeron sobre la población indefensa. Por tierra, los policías avanzaban desde la Panamericana norte, sur y las riveras del río.
El General Alberto Jordán Brignole se negó a intervenir, por lo que fue reemplazado por el Crl. PNP Clever Vidal, bajo órdenes del entonces ministro del Interior, Octavio Salazar. Durante dos horas, Moquegua fue escenario de disturbios, con múltiples heridos.
La población, en defensa propia, retuvo a varios efectivos, incluyendo al mismo General Jordán, quien se entregó como rehén voluntario para evitar una masacre. Por esta acción, fue condenado a 18 meses de prisión suspendida, acusado de omisión de funciones, aunque para muchos, fue un gesto de humanidad.
El gobierno cede
Tres días después, el 19 de junio de 2008, tras 14 horas de negociación, el gobierno aceptó modificar el cálculo del canon minero. El entonces Premier Jorge del Castillo anunció el acuerdo, el fin del paro y la reapertura de las vías.
Se firmó un acta con 8 puntos clave, incluyendo la ejecución de obras públicas en distritos pobres. Cada alcalde regresó con un proyecto en mano.
"¡Sigan sumando!"
Aquella misma tarde, a las 5 p.m., la comitiva moqueguana regresó al puente Montalvo. Con un estrado improvisado, el entonces alcalde Edmundo Coayla informó los logros y cifras, entre aplausos y arengas. Fue el alcalde de Samegua, Renzo Quiroz, quien inmortalizó la frase: “¡Sigan sumando!”, cada vez que se anunciaba un nuevo proyecto aprobado.
Entre los proyectos priorizados:
*Provincia Mariscal Nieto: 16 obras por S/. 31’000,417.83
*Provincia Sánchez Cerro: 17 obras por S/. 28’607,814.66
*Provincia Ilo: 22 obras por S/. 21’887,680.29
*Distrito El Algarrobal: 1 obra por S/. 1’000,000.00
Total: S/. 82’495,912.78
También se exigió que la empresa minera abra cuentas separadas por unidad operativa, para evitar futuros conflictos de distribución.
Conclusión
El Moqueguazo no solo fue una lucha por recursos, fue una lucha por dignidad. Fue una gesta que enseñó al país que un pueblo organizado y pacífico puede hacer historia. Hoy, 17 años después, Moquegua no olvida. No fueron políticos, ni autoridades, fue el pueblo quien ganó esa batalla.
Y como siempre, cuando el pueblo lucha con justicia… ¡termina haciendo historia!
