El fiscal José Domingo Pérez se levanta de su asiento, acomoda el micrófono a su altura con unos libros y sustenta sus alegatos en forma pausada, pero con voz vehemente y segura. Pérez investiga por lavado de activos a Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, considerada la mujer más poderosa del país, y otros once implicados que son miembros de la cúpula fujimorista. Para ellos, pide prisión preventiva de 36 meses.
La vehemencia de Domingo Pérez, que por estos días es una de las características que se le resalta, no es la única. Las propias personas a quienes investigó y acusó, como es el ahora electo gobernador regional de Moquegua, Zenón Cuevas Pare, para quien pidió 36 años de prisión a inicios de 2010 por liderar la protesta del Moqueguazo en 2008, donde se retuvo a policías; resaltan su capacidad para hurgar.
Otra de sus características es que siempre ha dicho y hecho lo que piensa, así le haya costado enfrentarse con autoridades. Por ejemplo, en agosto de 2018, no dudó en criticar al ahora fiscal de la Nación, Pedro Chávarry. “No es el más idóneo para el cargo”, dijo, en referencia a los vínculos de Chávarry con Los Cuellos Blancos del Puerto. Esto provocó la furia de Chávarry, quien de inmediato ordenó a la Oficina Desconcentrada de Control Interno de Lima le inicie proceso disciplinario.
Esa no es la única ocasión. En 2013, Domingo Pérez también se enfrentó al exfiscal de la Nación, José Peláez. Todo empezó cuando el fiscal inició una investigación contra el entonces gerente general del Ministerio Público, Fernando Lazo Manrique. El funcionario era acusado de cobrar coimas para favorecer a dos constructoras con obras que ejecutaba la Fiscalía. Uno de los implicados confesó ante los jueces que “al gerente hay que ir a verlo con plata”. Entonces, Pérez confrontó al testigo con Lazo, lo que provocó la furia de este último. “Se va a enterar el fiscal de la Nación”, le espetó. Y se cumplió, Peláez sacó a Domingo Pérez del caso, lo destituyó como fiscal coordinador anticorrupción y se le denunció por enriquecimiento ilícito, por comprarse un departamento.
Todos estos problemas no han quebrantado al fiscal, como buen sabueso nunca agachó la cabeza frente a nadie y continuó incansable.
TIPO INTELIGENTE
Su carácter contestatario, vehemente y seguro fue siempre propio de Domingo Pérez, explican algunos de sus amigos universitarios y excompañeros fiscales de Moquegua.
Aunque de perfil bajo, Pérez siempre destacaba por su inteligencia. “No era chancón, esa es característica de los que se ponen a estudiar incansablemente en una biblioteca. No, José es un tipo muy inteligente. Para él basta con leer algo una sola vez para comprenderlo y saber cómo usarlo. Además, se preparaba muy bien para las exposiciones, incluso pensaba en lo que podría preguntar el profesor. Así como lo vemos ante el juez Concepción Carhuancho”, indica Ramiro Molina, fiscal en Moquegua y amigo de Pérez desde antes de ingresar a la facultad de Derecho de la Universidad Católica de Santa María, en 1993.
Gracias a su buena cabeza, pasó de la fiscalía de Maynas (Loreto), donde empezó en 2005 su carrera fiscal, a la de Trujillo y luego, en 2008, a ser fiscal provincial en Mariscal Nieto (Moquegua). Allí inició su fama de vehemente y temperamental, y se ganó el apelativo de Sabueso. “Tenía siempre un buen ánimo para litigar. Un hombre preparado”, cuenta el fiscal de Prevención del Delito, Manuel Bernedo. Este recuerda que hubo una vez en que la jueza Jackie Mariña le tuvo que pedir que bajara la voz porque exponía sus acusaciones con temperamento. Además, era receloso con la custodia de sus expedientes. A su despacho, le ponía cadena y candado por seguridad.
En Moquegua, estuvo solo cuatro años (de 2008 a 2011), pero dejó huella. Varios dirigentes y autoridades deben tener hoy sentimientos encontrados respecto a Domingo Pérez.
Los procesados
A inicios de 2010, José Domingo Pérez llevó al banquillo de los acusados a Zenón Cuevas (electo gobernador de Moquegua) por liderar el recordado Moqueguazo, que se gestó en 2008.
*Fuente: Diario La República
