ALARMA EN MOQUEGUA: ESCOLAR DEL SAN ANTONIO INTOXICADA CON PRESUNTO “PEPEO”

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Un hecho alarmante mantiene en vilo a la comunidad educativa de Moquegua. Una escolar de 13 años del colegio San Antonio habría sido víctima de un presunto intento de rapto tras ser “pepeada” por una supuesta comerciante ambulante en inmediaciones de la institución.

El caso

Según testigos, la mujer —que aparentaba ser de avanzada edad— ofrecía caldos desde una combi estacionada frente al colegio. La menor, identificada con las iniciales A.B.C.P., en compañía de una amiga, decidió comprar un caldo por cinco soles. Minutos después, comenzó a experimentar mareos y somnolencia, síntomas que levantaron la alarma.

En ese momento, la presunta vendedora intentó persuadirla para que la acompañara a su vivienda, lo que hace presumir un intento de rapto. Sin embargo, la rápida intervención de su compañera, quien no consumió el producto, frustró la peligrosa situación y logró poner a salvo a la víctima.

Atención médica

La adolescente fue trasladada de urgencia al Hospital Regional de Moquegua, donde los médicos diagnosticaron un posible caso de intoxicación con sustancias asociadas al llamado “pepeo”. Hasta el cierre de esta edición, la menor permanecía bajo observación, aún con síntomas de somnolencia.

La amiga de la víctima brindó su testimonio a las autoridades, describiendo con detalle a la presunta comerciante. La Policía Nacional ya estaría recopilando información para dar con su paradero y esclarecer si se trata de un caso aislado o de una modalidad delictiva que viene acechando a escolares en la región.

Reacción y preocupación

El incidente ha generado profunda preocupación entre los padres de familia, quienes demandan mayor control en los exteriores de los colegios y fiscalización estricta a los comerciantes ambulantes.

Llamado a la acción

Se exige la inmediata intervención de las autoridades educativas, municipales y regionales para implementar medidas de seguridad y restringir el comercio informal alrededor de los planteles. Asimismo, se insta a los padres a reforzar la vigilancia sobre sus hijos y dialogar con ellos acerca de los riesgos de consumir alimentos de dudosa procedencia.

La seguridad de los estudiantes no puede quedar al margen. Este caso debe marcar un antes y un después en la protección de la niñez moqueguana.