A 17 AÑOS DEL MOQUEGUAZO, EL GENERAL QUE EVITÓ UNA MASACRE

840

El 16 de junio del 2008 es una fecha que quedó grabada en la historia de Moquegua. Fue el día en que el pueblo moqueguano, cansado de la injusta distribución del canon minero, fue reprimido por el Estado. Pero entre los hechos de tensión y violencia, hubo una acción que evitó una tragedia mayor: la del entonces General PNP Alberto Jordán Brignole.

Hoy, 17 años después, Jordán Brignole recuerda ese episodio que lo marcó para siempre, y que le costó su carrera en la Policía. A través de unas líneas difundidas recientemente, revela lo que ocurrió realmente ese día y el uso de una estrategia que aprendió durante su formación en la Guardia Civil: las operaciones psicológicas.

“En un momento difícil de mi vida las puse en práctica. Gracias a mis instructores por sus enseñanzas”, escribió.

Durante el desalojo del puente Montalvo, Jordán Brignole y varios policías fueron emboscados y arrojados a un barranco. Con la muñeca rota, y varios de sus hombres heridos, fue llevado por la multitud a una carpa de Essalud donde, según relata, una enfermera le advirtió que él y otros policías serían colgados.

Ante el miedo real de una tragedia, entregó sus pertenencias a la enfermera, escribió el nombre de su esposa en un papel y se preparó para enfrentar el momento más crítico de su vida. Decidió salir, enfrentarse a la turba y tratar de ganar tiempo.

Cuando intentó razonar con los manifestantes, le exigieron arrodillarse y pedir perdón al pueblo para permitir la evacuación de los policías heridos. Brignole se negó, pero propuso pedir disculpas de forma simbólica. Entonces, aplicó lo aprendido en las operaciones psicológicas: se acercó a una mujer con ropa típica, la abrazó, le colocó su gorra de general (el “áfrica”) y se puso su sombrero. La escena fue captada por la prensa y generó polémica nacional, pero también provocó que la multitud aplaudiera.

“Les pedí que cantaran el himno de Moquegua… fueron los diez minutos más largos de mi vida”, confiesa.

Gracias a esa acción simbólica y mientras ganaba tiempo, llegaron el Monseñor Marco Antonio Cortez Lara y el Defensor del Pueblo Hernán Cuba Chávez, quienes lograron la liberación de los policías heridos y evitaron que se desatara una tragedia. Brignole fue llevado después al puente, pero ya bajo resguardo humanitario.

A pesar de su acción pacificadora, el General fue condenado por desobedecer órdenes y “omitir funciones operativas”. Recibió 18 meses de prisión suspendida y una reparación civil de 10 mil soles. Fue pasado al retiro.

“Lamento mucho haber sido pasado al retiro, pero siempre me sentiré orgulloso por la decisión que tomé. No hubo civiles ni policías fallecidos. Yo perdí mi carrera por dialogar”, expresó.

Hoy, su testimonio vuelve a poner sobre la mesa una verdad: que en los momentos más tensos, no siempre se necesita fuerza, a veces basta humanidad y estrategia. Y que, en medio del conflicto, también hubo héroes que evitaron que la sangre llegue al río.