NOQUEGUA | HUMILLAN A “VIEJITO LUSTRABOTAS” QUE LABORA EN COMPAÑÍA DE SUS 2 PERROS.

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Periódico El Rotativo: 27-06-2026.- Uno de los pocos sobrevivientes del lustrado de calzado en esta parte de la patria, quien se gana la vida cumpliendo duras jornadas laborales en las amplias gradas del acceso principal del Mercado Central de Moquegua, denunció ser víctima de abuso y acoso de malos comerciantes minoristas.

Se trata del veterano Antonio Quispe Pacho, quien a pesar de su avanzada edad desde hace muchos años sale diariamente a enfrentar la dureza de la calle premunido de su inseparable cajón de madera repleto de cepillos, escobillas, trapos de felpa, tintas y betún de diferentes colores, buscando siempre satisfacer a los clientes con un servicio de calidad.

2 PERROS SON SUS MEJORES AMIGOS

Mientras no faltan los comerciantes y algún compañero de la competencia que tratan de hacerle la vida imposible acosándolo verbal y psicológicamente, don Antonio solo recibe la compañía y el cariño de sus dos adorados perritos, que lo lamen y lo halagan en medio del clima laboral hostil.

A pesar que los dos tiernos perritos son pacíficos e inofensivos, los que se empeñan en malograrle la jornada laboral pretenderían que el longevo lustrabotas del Mercado Central se deshaga de los dos caninos, sabiendo que se trata de “los más leales amigos del hombre”.

Quienes conocen de cerca la conmovedora escena laboral de este anciano, señalan que parte del poco dinero que percibe diariamente por dejar relumbrando los zapatos de los clientes tiene como destino la alimentación y el cuidado de sus inseparables compañeros de cuatro patas.

QUE LO DEJEN TRABAJAR

El veterano que el 27 de julio de 2026 pasó por los estudios del Rotativo Regional de Radio Primavera, imploró al subgerente de Abastos y Comercialización de la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto, para que lo dejen trabajar en paz.

¿Y LOS ANIMALISTAS?

Se espera que las organizaciones animalistas de la ciudad de Moquegua, también se pronuncien sobre esta conmovedora escena protagonizada por uno de los lustradores de calzado más antiguos de Moquegua, quien decidió ejercer su digno oficio hasta la vejez, acompañado de sus dos inseparables canes.