El sector minero confirmó el fallecimiento de Óscar González Rocha, quien durante más de dos décadas fue una de las principales figuras de Southern Peru y del grupo empresarial Grupo México, manteniendo una influencia sostenida en regiones del sur del país como Moquegua.
González Rocha se desempeñó como presidente y director ejecutivo (CEO) de Southern Copper Corporation desde 2004, además de ocupar cargos clave en otras empresas del grupo, como Americas Mining Corporation y Asarco en Estados Unidos. Ingeniero civil formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, desarrolló gran parte de su trayectoria en operaciones mineras de gran escala en México antes de consolidarse como uno de los principales referentes de la industria del cobre a nivel internacional.
En el caso de Moquegua, su gestión estuvo directamente vinculada a las operaciones de Cuajone e Ilo, donde desde la empresa se le atribuye haber impulsado por más de 25 años procesos de modernización, ampliación productiva y mejoras operativas. Estas unidades mineras han sido pilares en la economía regional, tanto por la generación de empleo como por el aporte fiscal.
Durante su gestión, Southern también promovió iniciativas de inversión social en la región. Entre ellas figuran proyectos educativos como la construcción y equipamiento de instituciones, así como el respaldo a programas de becas para jóvenes moqueguanos, incluyendo esquemas de financiamiento compartido para estudios universitarios.
Asimismo, desde el ámbito empresarial se le reconocía como un impulsor de la relación entre minería y desarrollo regional, promoviendo proyectos de infraestructura hídrica y apoyo al sector agrícola, una línea de discurso que marcó su presencia en foros y espacios públicos.
A nivel internacional, González Rocha fue distinguido como “Hombre del Cobre del Año 2015” por The Copper Club y formó parte de salones de la fama de la minería en Estados Unidos y México, consolidando su perfil como uno de los ejecutivos más influyentes del sector.
Su fallecimiento marca el cierre de una etapa en la conducción de Southern y deja un impacto directo en regiones como Moquegua, donde su gestión estuvo estrechamente vinculada al desarrollo de la actividad minera y sus efectos en la economía local.
