El delito de robo agravado ha sido una constante en las estadísticas penitenciarias de Moquegua a lo largo de los últimos 13 años, consolidándose como una de las principales causas de encarcelamiento en la región. Desde 2013, este delito ha estado presente cada año en el penal de Samegua, con cifras que evidencian su persistencia. El número más bajo de reos por este delito se registró en 2016 con 29 casos, mientras que el pico más alto fue en 2021, con 54 internos condenados por robo agravado.
Para enero de 2025, ya se contabilizan 46 reos por este delito, igualando las cifras de 2024 y 2013, lo que podría indicar una estabilización o incluso una ligera tendencia al alza si el ritmo actual se mantiene durante el resto del año. Aunque las cifras absolutas parecen mantenerse dentro de un rango, los picos anuales reflejan que el delito continúa representando una amenaza constante para la seguridad ciudadana en la región.
En términos porcentuales, el 2020 marcó el nivel más alto de incidencia de robo agravado en relación con la población penitenciaria total, con un 22.4%, seguido por el 2021 con un 22.3%. Sin embargo, a partir de 2022 se ha observado un descenso sostenido, alcanzando su nivel más bajo en enero de 2025 con un 14.2%. Esta caída porcentual no implica necesariamente una disminución del delito, sino que responde en gran medida al crecimiento del número total de internos, que pasó de 219 en 2020 a 324 en 2025.
Pese a la reducción porcentual, el número absoluto de reos por robo agravado se ha mantenido relativamente constante desde 2020, lo que evidencia que sigue siendo un problema estructural en la región. La frecuencia con la que este delito aparece en las condenas refleja una debilidad en las políticas de prevención y seguridad pública, que aún no logran reducir de manera significativa su incidencia. Esto subraya la necesidad de estrategias más efectivas que aborden tanto la prevención como la reinserción social.
