La Universidad Nacional de Moquegua (UNAM) decidió retirar formalmente su solicitud de donación de tres clínicas móviles tras más de seis meses de trámites y deliberaciones inconclusas en la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto. La decisión expone una nueva crisis de gestión en el Concejo Municipal, donde la falta de acuerdo político terminó neutralizando un expediente respaldado por informes técnicos favorables.
En un documento oficial remitido al alcalde provincial, la UNAM cuestiona la prolongación del procedimiento administrativo pese a la existencia de informes técnicos, legales, contables y patrimoniales que avalaban la transferencia. La universidad advierte que la dilación no solo frenó un proceso de interés público, sino que además generó un desgaste institucional innecesario para la única universidad nacional de la región.
El punto de quiebre se produjo en la sesión del Concejo Municipal Provincial, donde autoridades universitarias, encabezadas por el rector, junto a docentes y estudiantes de Medicina Humana, sustentaron el uso académico, formativo y social que tendrían las unidades médicas móviles en beneficio directo de la población moqueguana.
Sin embargo, el respaldo técnico acumulado en el expediente no fue suficiente para destrabar la decisión política. La Oficina de Control Patrimonial concluyó que la transferencia era viable técnica y legalmente; la Gerencia de Administración respaldó la propuesta; el área contable advirtió la necesidad de regularizar bienes dados de baja sin disposición final; y la Gerencia de Asesoría Jurídica emitió opinión favorable. Incluso, informes de auditoría recomendaron concretar la transferencia para corregir observaciones contables pendientes de ejercicios anteriores.
Pese a ese escenario prácticamente cerrado a nivel técnico, el Concejo Municipal optó por devolver el expediente a comisión, a pedido de la regidora Sandra Nieve Espinoza Guerrero, argumentando la existencia de otras entidades interesadas y la necesidad de una nueva evaluación. La decisión de los regidores: Rudolf Frank Gutiérrez Quispe, Apolonio Alejandro Vizcarra Ramos, Sandra Nieve Espinoza Guerrero, Yeny Matilde Aparicio Colque, Vilma Céspedes Vásquez y Ángel Machaca Turpo, en la práctica, paralizó el proceso sin establecer una resolución definitiva.
La consecuencia fue inmediata: la UNAM formalizó su desistimiento, señalando que la prolongación del trámite contraviene el principio de eficiencia administrativa y afecta la continuidad de iniciativas de proyección social vinculadas a la formación médica y el servicio a la comunidad.
En su pronunciamiento, la universidad también expresó reconocimiento a la regidora Rossmery Candy Villegas Huamán, quien fue la única integrante del Concejo que votó a favor de continuar el procedimiento conforme a los informes técnicos y legales, evidenciando una marcada división interna en la toma de decisiones.
Las tres clínicas móviles fueron adquiridas con recursos públicos hace más de una década y permanecen actualmente sin uso operativo pleno, pese a haber sido dadas de baja patrimonial y contar con observaciones de control que recomiendan su disposición final. El caso vuelve a poner en evidencia un problema recurrente en la administración municipal: expedientes técnicamente resueltos que quedan entrampados en decisiones políticas sin consenso, retrasando el uso eficiente de bienes del Estado.
Con el desistimiento de la UNAM, el problema no se cierra; se profundiza. La controversia ya no se limita a la donación de bienes, sino a la capacidad del Concejo Provincial de Mariscal Nieto para traducir recomendaciones técnicas en decisiones concretas de gestión pública.
Mientras el expediente regresa a comisión, las clínicas móviles continúan sin destino definido y se mantiene en suspenso una oportunidad de articulación entre formación universitaria en salud, servicio social y atención primaria en Moquegua.
