La madrugada de este miércoles (4:00 horas), dejó de existir el reconocido agricultor moqueguano Francisco Ponce, aquí un poco de su vida:
Van quedando pocos de los buenos agricultores en Moquegua, referentes en el quehacer del campo y uno de ellos es el reconocido vecino del sector de El Palmo, Don Francisco Ponce Pacheco. Desde pequeñito llegó con sus padres y hermanos procedente de Arequipa, allí vivieron en el área donde quedaba el Puente de Fierro o Puente Bolívar, ubicado en el distrito de Sachaca, el mismo que cruzaba el río Chili con una longitud de 488 metros y que fue construido en 1882 para el desplazo del ferrocarril que une el litoral arequipeño con Puno.
Su padre Dario Ponce Valdivia, casado con la dama mistiana Segunda Pacheco Zevallos, trabajó en el ferrocarril y por cosas del destino se fue a laborar a Tarapaca-Chile, en el mismo oficio, pero la familia pasó a radicar en el Valle de Moquegua. Se afincaron en el fundo La Merced Grande, su niñez y juventud fueron como todos los de su época, hasta futbolista de los buenos cuando se echaban unas jornada épocas en la cancha conocida como Sacata, al margen izquierdo del Valle Bajo. También pisó Los Vegetales jugando por el Melgar de Moquegua.
Con el paso del tiempo contrajo nupcias con la dama torateña Catalina Zambrano Cama, con tuvo cuatro retoños: María Rosa, Silvia, Carlos (actual gerente municipal del Municipio Provincial de Mariscal Nieto) y Mercedes. Tuvo su chacra en el sector conocido como Santa Ana y después vecino del sector Omo fundo El Palmo con 15 hectáreas, donde vive actualmente; como cuentan sus descendientes, desde que tienen uso de razón el hombre trabajaba "duro y parejo" en base a disciplina.
Fue pionero en la actividad ganadera lechera con grandes volúmenes que Gloria tuvo que instalarse en el Valle de Moquegua, aunque antes hubo resistencia de productores de quesos que habían monopolizado la compra y pagaban ínfimos montos por ese producto.
Sus plantaciones de otros productos eran ordenados y fructíferos como uva quebranta para producir el rico pisco, durazno y especialmente la uva de mesa Red Globe. Sus áreas de cultivo de vid fueron un paradigma para la recuperación de la producción vitivinicola de la región.
Fue fundador de la Junta de Usuarios de Moquegua, presidió la Liga Agraria, fue regidor del Municipio Provincial de Mariscal Nieto y hasta alcalde por tres meses cuando el titular Guiseppe Baldi Cogo, viajó a Italia por razones de salud.
En cuanto a los suyos, sus hijos, no le fue fácil hacerlos profesionales y ciudadanos de bien, el transporte del campo a la ciudad era complicado, pero tuvo varias máquinas que le oxigenaban su quehacer diario. Adquirió camionetas y camión, tractores y hasta instaló una granja cuando fue productor de huevos de gallina con bastante demanda en otras ciudades.
Hubo un momento que pagaban el transporte para llevar la producción lechera a Camiara donde funcionaba la única planta enfriadora de Gloria, empresa que después instaló otra planta similar en Moquegua. Fue fundador y presidente de FONGAL Moquegua, promovió las Ferias Agropecuarias desde 1967 donde también cumplió la misión de comisario.
Instaló una fábrica de ladrillos en los años 80 que estuvo operativa cerca de 10 años.
Él llegó a ver el paso de El Kalamazo rumbo a Ilo, la ruta fue la base para el paso de la Panamericana, también presenció cuando a mediados del 60 se recogieron los rieles que en buena parte terminaron como postes de los pueblos de las alturas de Moquegua. Hubo tres estaciones en el valle y el tránsito de la máquina era lento recogiendo los productos para la venta en el litoral.
Añora los encuentros en familia con sus hermanos Dario, Genoveva (+), Elda (+), Lucho, José, Manuel, Segunda y Juan; con quienes acostumbraban reunirse el 13 de mayo de cada año en Arequipa.
Francisco toda su vida fue "chamba", cariñoso con sus hijos, como ellos cuentan, se dormían y despertaban y lo veían trabajando.
No hay que esperar que cuando ya no esté digan "era bueno", aquí una pincelada de la vida de un ejemplar hombre de campo y moqueguano de corazón.
Artículo publicado en edición junio de Revista El Kalamazo
