La contaminación de la cuenca del río Coralaque ha generado una crisis silenciosa en el centro poblado de Aruntaya, distrito de Carumas, donde numerosas familias han abandonado sus tierras debido al colapso económico provocado por el deterioro ambiental.
Sofía Poma Flores, alcaldesa de la jurisdicción, confirmó que los efectos de la contaminación han afectado directamente a Aruntaya y Titiri, dos localidades que, pese a la gravedad de su situación, no fueron incluidas en las declaratorias de emergencia emitidas por el Gobierno central. “Ni una botella de agua ha llegado”, denunció la autoridad local, evidenciando la falta de asistencia básica.
“Antes la gente vivía de la crianza de camélidos, no había necesidad de salir del pueblo. Hoy, la mortandad de animales es alta y eso nos ha dejado sin ingresos”, lamentó. Durante la temporada de estiaje, los animales consumen directamente las aguas contaminadas del río, lo que ha reducido drásticamente la actividad ganadera, principal sustento de la población.
“Nos está matando el río. Prácticamente ya nos mató. Estamos muertos por ese río”, expresó con pesar Poma Flores, al referirse al impacto ambiental y social que ha desencadenado una migración forzada hacia las ciudades, donde las familias enfrentan nuevas precariedades.
A la crisis ambiental se suma el abandono estatal. La alcaldesa denunció que ni la actual gestión del Gobierno Regional de Moquegua ni la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto han ejecutado obras en la zona. Entre los pedidos más urgentes se encuentran la ejecución del sistema de agua y desagüe —cuyo expediente se encuentra paralizado—, la ampliación de COFOPRI para la formalización de predios, el asfaltado de la vía Titiri–Aruntaya y la construcción de una posta de salud.
