Si usted pregunta por Juan Manuel Anco Cornejo, quizá nadie lo conozca, pero si lo hace por el popular "Chimenea", de inmediato le darán razón del veterano que fácilmente se acerca a los 100 años y allí está, "vivito y coleando" administrando la cochera de la china "Macalula" en la tercera cuadra de la vieja calle San Francisco, hoy llamada jirón Lima.
Es de la segunda década del siglo XX, nació cuando gobernaba Augusto B. Leguía y es de los supervivientes que llegó a ver el avión que lanzaba volantes anunciando la revolución de Sánchez Cerro.
Sabe quienes fueron los moqueguanos que adquirieron los primeros carros que llegaron a circular por las calles empedradas de la vieja Moquegua.
Conoció al operador y el boletero de El Kalamazo, ferrocarril que prestaba servicio entre Moquegua e Ilo y cuyas máquinas se las llevaron a Tacna en 1964, además vio cómo operaba el tornamesa a la altura donde hoy queda el viejo mercado central de la ciudad.
Cuenta, cuando llegó el primer carro a Torata, la gente se le corría y después, pensando que era un animal, buscaban por donde la bestia hacía sus necesidades.
Lo de "Chimenea" se la puso un compañero del colegio cuando jugaban de niños a los carritos y el tren, él hizo la onomatopeya del ferrocarril, imitación de un sonido que no es propio del ser humano, y el "Huaccho" le clavo la chapa que hasta el día de hoy no se la puede "arrancar".
Nunca en su vida ha fumado un cigarro y le dicen "Chimenea".
El vio jugar a los integrantes del Club Nacional en El Gramadal, integrado por Víctor Montalvo (su vecino), Carlos Vásquez, Francisco Kuong, Ernesto Cam, Rene Cortez, Carlos Gómez, Jorge Cornejo, Jesús Ampuero, Raúl Araníbar, Jesús Benza (padre del cura), Pedro Adriazola y otros.
Era la época cuando a la pelota de cuero la cocían y cuando la iban a cabecear la miraban primero porque si venía con efecto, hasta podían romperse la cabeza.
Nació el año que se fundó el APRA, pero él es recontra acciopopulista y si le preguntan quién fue el mejor presidente del Perú, "por su puesto que el arquitecto Fernando Belaúnde Terry", responde.
Le faltó edad, sino bien pudo a ver sido un plebiscitario el año 1929 cuando Tacna volvió a la heredad nacional.
Chimenea también jugó pelota, fue gallero y para llegar a la centuria tiene un secreto, todos los días, incluidos sábados y domingos, desde las 4 de la madrugada hace deporte en el canchón que administra.
No se priva en las comidas, come desde chicharron, picante y cuy; de cuando en cuando unos vinitos como escasamente tomó toda su vida.
De estos ciudadanos netos y natos moqueguanos, van quedando pocos, pronto se escribirá su historia completa en un libro titulado Relatos de un Pata de Perro.
