MOQUEGUA: A 24 AÑOS DEL TERREMOTO QUE SACUDIÓ LA CIUDAD - DOLOR, MEMORIA Y RESILIENCIA

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Hace exactamente 24 años, la tierra tembló con una fuerza que marcaría para siempre la historia del sur del Perú. Eran las 3:33 de la tarde del 23 de junio del 2001 cuando un sismo de magnitud 6.9 remeció violentamente los departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna, causando destrucción, muerte y miedo, pero también despertando una lección imborrable de unidad y esperanza.

El epicentro del terremoto se ubicó frente a la costa de Arequipa, pero los efectos se sintieron incluso en Bolivia y el norte de Chile. Moquegua fue una de las regiones más afectadas. Las cifras fueron devastadoras: 103 fallecidos, más de 37 mil damnificados y más de 17 mil viviendas entre dañadas y colapsadas. Calles enteras quedaron convertidas en escombros, hospitales colapsaron y muchas familias lo perdieron todo en cuestión de minutos.

"Fue como si el suelo se moviera en olas", recuerdan algunos sobrevivientes. La naturaleza superficial del sismo provocó un fuerte ondulamiento del terreno, lo que intensificó los daños tanto en las zonas urbanas como rurales. A esto se sumaron más de cien réplicas que mantuvieron a la población en zozobra durante días.

EL ROSTRO HUMANO DE LA TRAGEDIA

Entre los testimonios que permanecen vivos están los de quienes tuvieron que reconstruir sus hogares con sus propias manos, en medio del miedo, la escasez y la incertidumbre. Familias enteras durmieron al intemperie, mientras brigadas de rescate, bomberos y voluntarios llegaban desde todo el país para brindar ayuda.

Los hospitales improvisaron salas en patios, las escuelas suspendieron clases por semanas, y la ciudad cambió su rutina por completo. Pese al dolor, surgieron actos de solidaridad que marcaron a toda una generación. "El terremoto nos derrumbó las casas, pero no el espíritu", cuenta doña Hermelinda, vecina del distrito de Samegua.

RECONSTRUCCIÓN Y LECCIONES

La reconstrucción fue un proceso largo, con desafíos técnicos, logísticos y sociales. Nuevas normas sismorresistentes comenzaron a aplicarse con mayor rigurosidad. El evento también marcó un antes y un después en la conciencia ciudadana sobre la prevención de desastres.

A 24 años de aquella tragedia, Moquegua no olvida. Cada 23 de junio, se realizan actos conmemorativos en distintas localidades, no solo para recordar a las víctimas, sino también para rendir homenaje a la resiliencia de su pueblo.

PREPARARNOS, RECORDAR Y AVANZAR

Hoy, la región es más fuerte. Aunque el recuerdo del terremoto aún estremece, también sirve como recordatorio de la importancia de estar preparados. Las autoridades han insistido en reforzar campañas de prevención, simulacros y capacitación, conscientes de que vivimos en un país altamente sísmico.

"Hoy no solo recordamos a quienes partieron, sino que reafirmamos nuestro compromiso con la vida, la prevención y la unión".

Porque aunque la tierra volvió a calmarse, en el corazón de Moquegua sigue viva la memoria de aquel día en que tembló el sur del Perú… y nació una nueva esperanza.