Periódico El Rotativo.- A partir del 05 de diciembre de 2019, se declaró siete veces el estado de emergencia hídrica, prorrogados hasta en ocho oportunidades, por contaminación de los ríos Coralaque y Tambo producto de los letales desechos mineros de la unidad Florencia Tucari operada por Aruntani SAC.
Hablamos de los Decretos Supremos 188-2019 PCM (05-12-2019), 015-2020 PCM (29-01-2020), 056-2020 PCM (02-04-2020), 098-2020 PCM (27-05-2020), 103-2021 PCM (23-05-2021), 113-2021-PCM (09-06-2021), 135-2021-PCM (21-07-2021), 139-2021-PCM (21-07-2021), 147-2021 PCM (04-08-2021), 077-2024-PCM (31-07-2024), 102-2024 PCM (30-09-2024), 131-2024 PCM (27-11-2024) y 110-2025-PCM (28-08-2025).
El más reciente Decreto Supremo es el 110-2025-PCM, publicado el 28 de agosto de 2025 en el diario El Peruano, declarando el estado de emergencia por 60 días en los distritos de Coalaque, Chojata, La Capilla, Matalaque, Omate, Quinistaquillas, Carumas, Cuchumbaya, San Cristóbal y Torata.
Sin embargo, a casi seis años de la teórica emergencia hídrica contenida en 13 decretos supremos, todo sigue igual o peor que antes, con ríos muertos por la contaminación minera, no aptos para el consumo humano, agrario y ganadero, ni aptos para la crianza de truchas y otras especies.
Aparte de los ineficaces decretos de emergencia y las sesiones infructuosas en las mesas de diálogo, existen acciones de amparo fundadas y una sentencia penal contra Aruntani SAC, pero, la minera no descontamina los ríos Margaratani, Queullijahuire, Aruntaya, Titire, Coralaque y Tambo, ni paga la reparación civil.
Lo descrito evidencia que, inexplicablemente, el gran poder empresarial minero, con la venia cómplice del Estado, explora, explota, gana muchos millones de soles, contamina el ambiente y envenena los ríos, mientras que el gobierno central vende humo, sin soluciones sostenibles, ni políticas a corto y largo plazo.
No hay que olvidar que, antes que opere la contaminadora Aruntani SAC, Coralaque y los demás ríos de este ámbito de influencia eran ricos, con agua dulce de primera calidad para el consumo poblacional, agrario y ganadero, poblados de millones de truchas y otras especies hidrobiológicas.
