ILO: PESCADORES Y SU MAR DE RECLAMOS

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A unos 1,094 kilómetros de Lima, la capital peruana, se encuentra el desembarcadero de Ilo, uno de los puertos pesqueros más importantes del país.

Desde esta plataforma, más de 1800 pescadores artesanales zarpan a diario en busca de especies marinas. Provistos de sus aparejos de pesca y bodegas vacías, salen con la esperanza de encontrar peces, que luego llegarán a la mesa de los hogares.

El último miércoles, encontramos a Juan Carlos Figueroa Rivas (60) llegando del mar. Cuenta que a veces regresa sin nada o apenas 10 kilos. Ese día, con sus tres compañeros, trajeron un poco de diamante azul que se reparte a los vendedores mayoristas. Si hay mejor suerte pueden traer algunas toneladas. “No todo es abundancia”, nos dice el viejo pescador que ha dedicado la mitad de su vida a esta actividad.

Tampoco están libres de los accidentes como el ocurrido la semana pasada en Punta de Bombón (Arequipa). Una bolichera volcó y naufragó con cuatro tripulantes. Uno de ellos falleció, otro se salvó y dos están desaparecidos. 

Los pescadores indican que a estos problemas de escasa pesca y peligro en su labor, se suman las erradas medidas que el gobierno ha dispuesto contra el sector, como restricción de pesca de productos, ausencia de un ministerio que trabaje con ellos, entre otros. 

Pliego de reclamos

El pasado 04 de abril, los pescadores del sur, junto a sus compañeros de todo el litoral, iniciaron una huelga indefinida. La medida fue suspendida porque el ministro de Producción, Daniel Córdova, asumió el compromiso de reunirse con ellos para solucionar el problema. Se dio una tregua de 30 días. El plazo está por vencer.

Los hombres de mar exigen la restitución del Ministerio de Pesquería. Este fue convertido en Producción durante el gobierno de Alejandro Toledo. 

El secretario general del Sindicato Único de los Pescadores Artesanales y Buzos Civiles del Puerto de Ilo (SUPABCPI), Edwin Huarcaya, sostiene que a través de ese portafolio no se prioriza el desarrollo pesquero. “Más se dedican a ver a la palta, la papa y otros productos, mas no la pesca”, refiere.

Otro reclamo es sobre el recurso pota. El Perú tiene vigente una cuota de 609 mil toneladas (Tn) de captura en el año. La Sociedad Nacional de Pesquería pidió al exministro Bruno Giuffra que se les permita extraer esta especie porque los artesanales no logran sacar ni 200 mil Tn. Giuffra los autorizó antes de dejar el cargo. Huarcaya refiere que esta medida es atentatoria. A nivel nacional, unas 47 mil personas que se dedican a esta actividad temen quedarse sin trabajo.

Contra sanipes

Además están en contra de un comunicado del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (Sanipes) que limita la extracción del choro con el argumento de que está contaminado con cadmio. Para el dirigente pesquero Hernán García, el Estado debe velar por la biomasa y evitar que las mineras y petroleras sigan contaminando el mar. Tampoco están de acuerdo con otra norma que Sanipes dio disponiendo el cierre de los desembarcaderos que carecen de autorización sanitaria. Esta infraestructura debe tener condiciones mínimas para manipular los productos hidrobiológicos, que en parte se exportan a la Unión Europea.

El muelle de Ilo estaba colapsado debido al incremento de la actividad. Actualmente, el Fondo de Desarrollo Pesquero (Fondepes) ejecuta un proyecto de ampliación. Se invierte 12 millones de soles. García está seguro que con estos trabajos van a mejorar las condiciones laborales.

Por ahora, por este terminal se desembarca diamante azul, pota y algunos otros productos (bonito, jurel) pero en poco volumen. Gran parte de las más de 700 embarcaciones están varadas en la bahía del puerto sureño.

La temporada fuerte de la pesca es en el verano, entre los meses de diciembre a marzo. Según el gerente de la Producción, Lisandro Centeno, unas 89 mil Tn de especies se desembarcaron por esta plataforma en 2017.

DEFIENDEN Las 5 MILLAS

Por norma, la franja costera de las 5 millas marinas está protegida. No obstante, los industriales siempre han intentado conseguir permiso para ingresar a pescar a esta zona. 

Personal de la Dirección de la Capitanía del Puerto de Ilo (Dicapi) se encarga de vigilar y hacer respetar la norma, pero hay algunas naves que consiguen burlar. 

Por eso, los artesanales se han vuelto en “ojos y oídos” de las autoridades porque consideran que es la zona donde se reproducen las especies. Tampoco quieren que el Perú firme la Convención del Mar (Convemar). Temen que barcos asiáticos de gran calado puedan arrasar las especies y atentar contra la alimentación.