ILO: ANCIANITO DE 85 AÑOS SE VE OBLIGADO A TRABAJAR COMO RECICLADOR TRAS SER EXCLUIDO DEL PROGRAMA PENSIÓN 65

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A sus 85 años, don Pedro Pablo Cuayla aún no puede descansar. Cada mañana, recorre las calles en el asentamiento Humano Nuevo Ilo revisando colectores de basura en busca de botellas descartables, fierros y otros objetos reciclables que le permitan obtener unos cuantos soles con los que pueda sobrevivir junto a su esposa.

Lo más doloroso para este octogenario no es el frío, ni el peso de las bolsas que carga, sino la desilusión de haber sido excluido del Programa Pensión 65, un subsidio del Estado destinado a personas adultas mayores en situación de extrema pobreza.

“Me han dicho que no califico, que no soy pobre extremo. Pero no tengo casa, vivo en un cuartito alojado en la casa de mi hijo", expresó con mucha tristeza don Pedro.

Su testimonio refleja el drama silencioso que viven muchos adultos mayores, que pese a su edad avanzada deben seguir trabajando para poder alimentarse y cubrir sus necesidades más básicas.

Está situación obliga a don Pedro Pablo a salir todos los días a las calles, exponiéndose al clima, al riesgo de enfermedades propias de la edad y al contagio por exponerse a la basura.