El Gobierno anunció el endurecimiento de los controles en los establecimientos penitenciarios del país como parte de una estrategia destinada a reforzar la seguridad interna y restablecer el principio de autoridad en las cárceles. La medida busca enfrentar los problemas de orden y control que persisten en diversos penales.
Entre las principales disposiciones se encuentra la obligación de que los internos se rapen el cabello y utilicen uniformes, con el fin de facilitar su identificación y reducir prácticas asociadas a desorden, violencia y suplantación de identidad dentro de los centros de reclusión. El uso de estas prendas permitirá, además, diferenciar a la población penitenciaria por pabellones y regímenes.
El Ejecutivo informó que estas acciones forman parte de un paquete integral para enfrentar el hacinamiento, el ingreso de objetos prohibidos y la influencia de organizaciones criminales desde las cárceles.
Asimismo, se anunció el refuerzo de la seguridad perimetral, la revisión de los protocolos de visitas y la incorporación de tecnología para el monitoreo permanente del sistema penitenciario.
