La sequia amenaza a los cultivos de toda la provincia Sánchez Cerro donde a la fecha es notoria la escasez de recurso hídrico tanto para uso humano así como para uso agrícola.
En el caso de Omate una de las primeras decisiones fue el de reducir la asignación de agua a solo 40 minutos por topo, lo cual es insuficiente. Los agricultores muestran su enorme preocupación sobre todo cuando no existe ninguna mini represa que permita poder minimizar el impacto de la sequia.
Se dio a conocer que al momento, las pérdidas económicas en cultivos como palta, lima de olor y otros ya son notorias y de no registrarse las precipitaciones pluviales, se corre el riesgo que se pierda la producción.
