EL ECONOMISTA DAVID TUESTA ADVIERTE QUE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO DEL PERÚ SE SOSTIENE EN EL BOOM DEL ORO Y EL COBRE

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Una desaceleración global podría hacer caer precios de los minerales afectando los ingresos y el crecimiento del Perú.

El economista y presidente del Consejo Privado de Competitividad, David Tuesta, advirtió que el aparente buen momento de la economía peruana responde principalmente a factores externos, en especial al alto precio internacional del oro y el cobre, y no a una fortaleza estructural interna. Aunque las proyecciones estiman un crecimiento cercano al 3.4% en 2025 y un dinamismo que continuaría en 2026, el soporte real del ciclo económico proviene del contexto internacional.

Según el especialista, los términos de intercambio se encuentran en niveles históricamente altos debido al aumento de los precios de exportación, particularmente de los metales. La elevada demanda global, impulsada por la transición energética, la inversión tecnológica y la búsqueda de activos refugio, ha elevado el valor del cobre y del oro, lo que sostiene el superávit comercial, la estabilidad cambiaria y una parte importante de la recaudación fiscal del país.

Sin embargo, Tuesta advierte que esta bonanza es vulnerable. Una desaceleración de la economía mundial podría reducir la demanda de materias primas, especialmente si se debilita el crecimiento industrial de China, principal consumidor de metales. Tensiones geopolíticas, restricciones comerciales y la reorganización de las cadenas de suministro globales incrementan el riesgo de una caída en los precios del cobre, con impacto directo en los ingresos del Perú.

En el frente financiero, el economista señala que una eventual corrección en los mercados globales —marcados por la concentración de capital en empresas tecnológicas y altos niveles de endeudamiento— podría afectar la inversión y el consumo mundial. Si ello ocurre, la demanda por metales y activos refugio disminuiría, provocando ajustes rápidos en los precios internacionales del oro y el cobre.

Las consecuencias para el país serían significativas. Una caída de los precios de exportación impactaría la recaudación fiscal, presionaría el tipo de cambio y podría desacelerar el crecimiento económico, con efectos sociales como el aumento de la pobreza. Para Tuesta, el optimismo económico es comprensible, pero depende de un “viento externo” que podría cambiar rápidamente si el escenario global se deteriora.