Las tradiciones andinas se mantienen incólumes en lugares como Cusco, donde hoy miles de locales y hasta turistas celebran el inicio del Nuevo Año Agrícola.
Para tal fin se ha preparado la entrega de ofrendas en distintos lugares como el Apu Mamá Simona ubicado a las afueras de Cusco o el Apu Sacsayhuamán ubicado en el complejo arqueológico del mismo nombre.
Desde tempranas horas los creyentes en la religiosidad andina - sincrética y los paq'os o sacerdotes andinos se dirigen a lugares estratégicos de Cusco a fin de depositar sus dotes u ofrendas para la Madre Tierra.
Estos dotes son preparados con antelación y confeccionados específicamente para cada necesidad, en este caso se trata de pedirle a la Madre Tierra brinde sus favores para lograr que el año agrícola que comienza de buenos frutos y que la lluvia sea constante y productiva en los valles interandinos.
UNA CUESTIÓN DE FE.
La ofrenda que se ofrece a la Madre Tierra generalmente está compuesta de hojas de coca, cebo de llama, incienso, flores, semillas, mixtura, un feto de alpaca, mazorcas de maíz y otros elementos rituales, los mismos que son entregados en la ceremonia por los paq´os, quienes elevan sus plegarias pidiendo paz, unión y prosperidad.
La mesa de ofrenda se ubica siempre orientada hacia el lado este, en dirección al Dios Sol de los incas, y todo el ritual se cumple en un ambiente de solemnidad y recogimiento, que es acompañado con suma reverencia por la población local y turistas que se congregan para estos denominados pagos.
