Una intervención de la Fiscalía y la Policía permitió incautar 1,233 mascarillas que eran expendidas en boticas y farmacias privadas de la provincia de Islay.
La fiscal adjunta Sally Zorrilla Alarcón dispuso el decomiso de los barbijos debido a que dicha mercadería, de alta demanda en estos días, no evidenciaba las especificaciones establecidas por el Ministerio de Salud.
Según informó la magistrada, los bienes era comercializados en tres boticas de la ciudad de Mollendo, al revisarlos se detectó que no contaban con la marca de procedencia ni el registro sanitario respectivo.
Debido a la evidente venta de mascarillas de dudosa procedencia, el Ministerio Público emprendió una investigación en contra de los propietarios y trabajadores de los establecimientos comerciales, por el presunto delito de violación de medidas sanitarias.
Las autoridades invocaron a la ciudadanía a adquirir estos productos y otros insumos en los establecimientos privados, pero verificando antes su autenticidad.
En la región, los fiscales intervinieron de manera simultánea en 23 negocios de este rubro para revisar la procedencia de los medicamentos que son expendidos al público.
